Mis emociones también son cíclicas

La idea de la vida y de nosotras mismas como algo lineal y estático es un cuento: siempre activas, siempre felices, siempre dispuestas a producir, a cuidar... La sociedad nos demanda estar en una eterna fase ovulatoria, ¿es eso posible?... yo creo que no.

¿Acaso no observamos ciclos en todo lo que sucede a nuestro alrededor? Las estaciones del año, el día y la noche, las fases de la luna… todo se repite una y otra vez.

Es necesario y valioso pasar por todas las fases pues cada una de ellas nos aporta una visión diferente de nuestra vida, de nosotras mismas, de nuestras relaciones y de nuestras emociones.

Cada una de las fases del ciclo menstrual nos aporta unos beneficios y nos ayuda a cuidarnos, física y emocionalmente, de la manera que necesitamos.

Antes de conocer mi ciclo menstrual, a veces sentía que me comía el mundo y otras, sin embargo, que el mundo me comía a mi. Todos estos cambios emocionales, en ocasiones, me hacían sentir que había algo mal en mí.

Y es que aunque nos hayan hecho creer que somos lineales, la misma persona con la misma energía todo el mes, lo cierto es que: somos CÍCLICAS y nuestras emociones también.

Saber todo esto y conocer mi ciclo menstrual me permitió reconciliarme con mis luces y mis sombras, y pude también empezar a entenderme mejor a mi misma.

Las mujeres y personas menstruantes tenemos la gran suerte de contar con un proceso visible con el que poder trabajar para fluir con más amor y calma en esa ciclicidad: el ciclo menstrual.

Para mi, escuchar mi ciclo menstrual y mis emociones han sido y son MI MEJOR BRÚJULA.

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Vamos a ver brevemente algunos de los cambios emocionales más comunes que se dan durante el ciclo menstrual:

  • En la fase menstrual (reflexiva): nuestro particular invierno, solemos estar más introspectivas e intuitivas, es momento de parar y mirar hacia dentro..

  • Durante la fase preovulatoria (dinámica): llega la primavera, donde después de “hibernar”, comenzamos a estar más activas, sintiéndonos más autosuficientes y autónomas.

  • En la fase ovulatoria (expresiva), en esta fase veraniega nos abrimos al mundo y aumentan nuestras ganas de compartir con lxs demás.

  • Y en la fase premenstrual (creativa), empieza a despertar nuestro lado creativo e intuitivo. Es buen momento para marcar límites y soltar lo que ya no necesitamos, dejando que caigan las hojas como en otoño.

    Como puedes ver, se podría decir que existen dos fases de apertura (preovulatoria y ovulatoria) y dos fases de introspección (premenstrual y menstrual).

Esto es una pequeña “guía” con la que empezar a poner conciencia en este proceso, no hay dos ciclos menstruales iguales y sólo tú puedes conocer al dedillo el tuyo.

Si quieres aprender a utilizar tu ciclo menstrual como una potente herramienta para gestionar tus emociones de manera positiva, reserva ahora tu plaza para el próximo taller “Menstruar en positivo: Gestiona tus emociones” el 21 de mayo en Madrid entrando en www.revolucionmenstrual.com

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